Estabamos solos, los dos, en aquel inmenso jardín de rosas rojas, las más bonitas que había visto nunca
- Elije la flor que más te guste y yo la cortaré para ti
- Está bien, quiero esta
- ¿Ésta?
- Si
- ¿Bromeas? ¿me estás diciendo que de todas las rosas perfectas que hay en este jardín quieres esta?, si está medio marchita y ya casi ha perdido su color...
- Pues por eso mismo, sé que ninguna otra persona se quedaría con ella, por esa razón, por que es distinta del resto, por que se aleja mucho de la perfección... Sin embargo fue la única que llamó mi atención. Cualquiera puede tener una rosa de las otras, hay demasiadas, para mi ésta es única...
- No te entiendo... ¿No prefieres esta? Es bonita como tu
- Es como yo para alguien que no es capaz de ver más allá de lo material, para aquel que ya no es capaz de apreciar la realidad una vez que le tapas los ojos. Pero yo soy demasiado difícil, demasiado diferente, me siento muy identificada con mi rosa, y quizá esa sea la razón que hace que vea la belleza que la mayoría no es capaz de ver a simple vista. Dónde tú solo ves pétalos marchitos, yo veo mucho más

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